Durante la pandemia, el único momento que tuvimos una situación difícil fue con el informe de priorización de los respiradores en las UCI

01 August 2022
 Durante la pandemia, el único momento que tuvimos una situación difícil fue con el informe de priorización de los respiradores en las UCI

El pasado viernes se dio a conocer el relevo casi completo del actual Comité de Bioética. Sus miembros salientes han elaborado informes para decidir el orden de la vacunación Covid, además de otros temas no relacionados con la pandemia como el aborto o la eutanasia.

"Este adiós no maquilla un hasta luego", como dijo Sabina. Federico de Montalvo Jääskeläinen -su madre es finlandesa- deja la presidencia del Comité de Bioética de España, que ha ocupado en los últimos cuatro años, de los nueve que ha estado en el órgano consultivo del gobierno en materia de Bioética. Horas después de conocer la noticia de la nueva composición del Comité -decisión firmada por la ministra de Sanidad, Carolina Darias, y publicada en el BOE el pasado viernes-, De Montalvo charla con este medio, sin perder paso en su ejercicio matutino.

 

Entró en un órgano desconocido y sale de un Comité que ha tenido un destacado papel en la pandemia; con ecos de sus informes entre la opinión pública. ¿Admite algún mérito en ese cambio?
El Comité se ha transformado mucho. No conmigo, antes. Una de las mayores transformaciones del Comité se produjo en el año 2013, cuando conseguimos que el Ministerio de Sanidad, cuando la ministra era Ana Mato, se convenciera de que el Comité tenía que participar activamente informando. Es decir, tenía que informar de normas, proyectos de ley y proyectos de decreto. De modo que el Comité estuviera allí, no cuando el Gobierno quisiera, si no como algo preceptivo. Tras esa reunión y una especie de informe jurídico que, en ese momento preparé como vicepresidente, el Ministerio nos consultó la primera norma, que fue el real decreto de ensayos clínicos. Así emitimos el primer informe, no a iniciativa propia, si no en respuesta a una consulta.
Pero, la consulta al Comité de leyes de contenido bioético ¿es obligada?
En ese informe defendemos que sí y así lo entendía el propio Gobierno. Si el Comité ha sido creado por ley, como órgano consultivo en materia de bioética, el Gobierno tiene que consultarle cuando tenga un proyecto de ley con contenido bioético. Y así lo ha hecho prácticamente siempre.
Pero con la Ley de Regulación de la Eutanasia no ocurrió así. No se pidió informe al Comité, aunque luego, por iniciativa propia, elaboraron un informe razonando en contra de la despenalización.
En el caso de la eutanasia no era preceptivo, porque no era un proyecto de ley. Igual que no era preceptivo el informe del Consejo de Estado ni el del Consejo General del Poder Judicial, porque era una proposición de ley. Las proposiciones de ley no siguen el proceso legislativo de los proyectos. Quien podía haber consultado al Comité, y no lo hizo, era la Comisión Parlamentaria que tramitó la proposición de ley de la eutanasia. Pero en ningún caso era perceptivo hacerlo.
Pero, ¿no cree que es difícil entender que un Comité de Bioética no informe de una ley de eutanasia?
Sí, nosotros nos pronunciamos a iniciativa propia, como hicieron otros comités de bioética de Europa. Así, al menos, la opinión pública nos ha escuchado. La ley nos permite hacer un informe a iniciativa propia, por eso el informe no señala ningún artículo de la LORE.
Os mostrasteis en contra de la despenalización de la eutanasia, en un texto que fue aprobado por unanimidad de los miembros. La anterior renovación del Comité ocurrió bajo mandato del Partido Popular. Sin embargo, vuestro trabajo ha sido fundamentalmente con un Ministerio de Sanidad socialista, por el que han pasado varios ministros y ministras y una pandemia. ¿Han tenido buena sintonía de trabajo con el Gobierno de Pedro Sánchez?El único problema que tuvimos fue que durante los cinco primeros meses nadie nos llamó. Ni nos constituimos. A través de varios emails lo dijimos, comunicamos al Ministerio que habíamos sido nombrados y teníamos que constituirnos. Eso se subsanó a finales de 2018, coincidiendo con el cambio del Ministerio de Sanidad, cuando entró María Luisa Carcedo y sustituyó a Carmen Monto. Me propusieron como presidente del Comité y acepte. Entonces, ya nos empezamos a reunir con el Gobierno con regularidad. Nosotros nos hemos reunido con regularidad con todos los Gobiernos. Nunca nos han dicho nada de nuestros informes, que se los hacemos llegar antes de hacerlos públicos, ni con el informe de eutanasia. No hemos tenido ningún problema, ni recibido ningún reproche.¿Ni cuando le enviaron una carta al Ministerio de Sanidad pidiendo directrices en la priorización, en las semanas más duras de la covid?El único momento que tuvimos una situación difícil fue con el informe de los respiradores, de finales de marzo, que hicimos cuando estábamos todos enfermos, y donde hablamos de la priorización en el acceso a las UCI. Ahí sí hubo cierta tensión, que luego desapareció, porque en ese informe pedimos al Ministerio de Sanidad que asumiera un papel de liderazgo que luego, en vacunas, sí ha tenido. Pero es verdad que el momento no era el mismo. El Covid llegó de una manera muy abrupta y sorprendió a todo el mundo... Bueno, al Comité no, pues al comienzo de la pandemia y estando la mayoría afectados por el Covid hicimos tres o cuatro informes.¿Para cuándo la consulta al comité de la 'ley trans'?La tramitación de esa ley ha pillado al Comité en una situación de interinidad. Por eso, me alegro mucho de que, por fin, se haya producido la renovación, porque lo importante es que el Comité siga su trabajo esté quien esté. Y no diría que no ha habido nunca consulta o que se han elegido los temas, siempre se nos ha consultado y, de hecho, las vacunas es un ejemplo de consulta.En la estrategia de vacunación, entre el grupo de expertos, han estado Vicente Bellver -miembro del Comité- y usted, en representación de la bioética, y su papel fue determinante para establecer que la vacunación no fuera obligatoria.A nosotros, como Comité, nos pilló la pandemia con mucho trabajo hecho. Casualmente teníamos muchos informes hechos que servían para la pandemia. Pero, sobre todo dos, el informe de las vacunas de 2017, donde ya debatimos sobre la vacunación obligatoria y el informe sobre la profilaxis preexposición al VIH, que recoge una teoría general sobre la priorización de recursos. Dos cuestiones básicas para establecer la estrategia de vacunación, cuando se iban recibiendo las dosis poco a poco.Sin embargo, el debate y los intentos por imponer la vacunación contra el Covid fueron muy constantes en esos meses.Bueno, yo he defendido la obligatoriedad de la vacunación en muchos foros. Pero, como he dicho, solo se debe imponer cuando sea necesaria y la vacuna contra el Covid tuvo éxito por sí misma. El mayor mérito en ese aspecto lo tuvo la señora de una residencia de Cabanillas, que mandó un mensaje a la ciudadanía muy potente, instando a vacunarse. Ese mensaje fue mucho más potente, que cualquier norma que hubiera obligado a vacunarse.También desde el Comité han defendido el derecho a la objeción de conciencia de una institución religiosa a practica la eutanasia, en contra de lo que recoge y permite la ley de eutanasiaA ver, nosotros no decimos lo que hay que hacer. Nosotros damos argumentos. Lo importante del informe de la objeción es que damos instrumentos a la opinión pública para el debate, además, sobre una cuestión de la que parece que no se puede hablar o que, se descarta sin entrar en un verdadero debate como es la objeción de instituciones religiosas a prácticas como la eutanasia o el aborto. ¿Por qué las personas jurídicas tienen derecho al honor? ¿Por qué la memoria es colectiva y la conciencia no lo es? Si estamos admitiendo el carácter colectivo de determinados derechos, por qué cuando llegamos a la objeción de conciencia, lo negamos. No estamos diciéndole al legislador qué tiene que hacer, sino que es paradójico que todos hablemos de la colectividad, de la comunidad y resulta que termine poniéndose en duda. Quienes podrían poner en duda esto son ultraliberales, pero que un Gobierno, que es comunitario, ponga en duda el valor de lo colectivo, nos parecía insólito y así lo pusimos en el informe. Señalamos la contradicción.¿Ha echado en falta alguna otra consulta?No, hemos tenido mucha voz en estos años. Hemos realizado el informe sobre el aborto, sobre el derecho a conocer el origen biológico de los niños nacido por donación de gametos... Creo que hemos hecho informes de mucho impacto. Lo bueno que tiene el Comité en estos momentos es que, por un lado, se le consulta. Se ha asumido que es un órgano cuyos informes son preceptivos de solicitar, aunque no vinculantes. Y eso es un logro. Además, ahora el Comité es un órgano que es conocido en la opinión pública, que es tenido en cuenta.Pues le vuelvo a preguntar. ¿Cree que a ese reconocimiento con su presencia en los medios de comunicación?Cuando me presenté a presidente, que me lo pidió el Ministerio, tenía dudas. Pero me comprometí a tres cosas. Por un lado, iba a trabajar tanto o más que como vicepresidente. Es decir, iba a seguir escribiendo, redactando informes. Segundo, iba a buscar que el comité tuviera un reconocimiento internacional. Desde mi puesto en la Unesco he trabajado también en esa dirección. El Comité ha estado en Dakar, Berlín, París. De hecho, el Comité francés ha hecho un reconocimiento público al trabajo del Comité de Bioética de España. Luego, también dije que creía que debíamos tener una mejor y más cercana relación con los medios de comunicación. Porque es el cauce para dar a conocer las opiniones del Comité, los informes. Nosotros no hacemos informes para la academia o para los investigadores, hacemos opiniones para la ciudadanía y eso fue nuestro compromiso. Y eso me supuso un nivel de explosión. Me ha faltado por realizar el cuarto compromiso, que no he podido cumplir por falta de presupuesto. Con la bioética parece que se hace un voto de pobreza.¿Cuál era?Haber creado una red de la bioética mediterránea, con reuniones con el comité portugués, el francés, el italiano y el griego. Fomentar así una bioética muy basada en los clásicos. La bioética mediterránea frente a la bioética utilitarista más británica y alemana. Pero para realizar esas reuniones se necesita dinero. Eso es lo último que nos ha quedado. Ojalá al Comité se le dote de presupuesto y pueda hacer esas reuniones.¿No tiene un presupuesto asignado?No. Cargábamos al presupuesto del Instituto de Salud Carlos III determinados viajes. El tema presupuestario siempre ha sido un problema en el Comité. Creo que sería importante que al Comité se le dotara de un mínimo presupuesto.¿No cobráis dieta por asistir a las reuniones?No, nunca. De hecho, cuando iba en taxi a las reuniones al Instituto de Salud Carlos III, me paga el taxi.¿Cómo explica la importancia del Comité de Bioética al ciudadano?El mayor reto actual son los avances que se están produciendo en la biotecnología: quimeras, CRISPR/Cas9... La decisión sobre lo que se debe hacer la tiene que tomar la ciudadanía. ¿Para qué sirve el Comité? Para proporcionarle a los ciudadanos elementos para la reflexión. Un comité no dice qué es lo que se tiene que hacer, sino que ayuda a las personas que tienen que tomar decisiones a tener unos elementos de reflexión de un grupo de trabajo que siempre ha sido independiente. Es decir, ayuda a reflexionar.En la pandemia, ¿a qué ha ayudado?De manera general, la bioética da tranquilidad a la ciudadanía. Cada vez que el ministro Illa o la ministra decía que la estrategia de vacunas tenía una sólida base ética, eso transmitía tranquilidad, porque la ética se valora como algo que busca el bien para todos, lo cual a veces exige el sacrificio de algunos. Pero yo creo que la pandemia ha puesto de manifiesto que la ética, sobre todo, genera confianza. Cuanta más ética, más confianza en las instituciones públicas.¿Algún ejemplo de esa confianza?¿Por qué nadie ha reclamado contra la estrategia de vacunación? No solo porque estuviera muy bien hecha y fuéramos 40 expertos, sino también porque tenía una base ética. La ética tranquiliza, reconforta. A te dicen que las decisiones en la estrategia se han adoptado por un criterio utilitarista o económico y eso te genera inquietud, pero si te dicen que se han decidido teniendo en cuenta los valores éticos que, la mayoría están contenidos en nuestra Constitución. Eso te da tranquilidad. Entonces, consideras que la toma de decisiones se ha hecho pensando en los individuos y no solo en el fin, si no en el medio.¿Qué mensaje daría a los nuevos componentes del Comité?Espero que tengan la fortuna de vivir etapas más tranquilas. Ha sido apasionante. Ha sido maravillosa. Como experiencia profesional ha sido la más importante en mi vida, pero ahora que empiezo a tomar distancia, veo que ha sido duro. Una etapa muy enriquecedora, pero muy dura. Así que espero que ellos puedan trabajar sin tanta convulsión. Podemos titular esta etapa como la de los años que vivimos bioéticamente, parafraseando a la película. Porque, la verdad, es que han sido agotador. Agotador. Pero, también, la verdad, reconfortante. Creo que hemos hecho, todo el grupo de trabajo, cosas muy buenas.¿Cómo interpretas que el Ministerio de Sanidad no hayan propuesto la renovación de tres personas que no agotaban permanencia, como son Rogelio Altisent, Álvaro Gándara y Encarnación Guillen, cuando lo habitual hasta ahora había sido darles la opción de continuar?No sé. A mí me da pena, porque en el anterior Comité, cuando yo llegué, se renovaron a tres y ellos, de alguna manera continuaron con la línea de trabajo. Ahora, pues no los han renovado. La verdad es que me hubiera gustado que lo hubieran hecho, porque han realizado una labor extraordinaria. Pero no lo han considerado así y será por algo.Y, ¿sobre la composición del nuevo comité?Tengo varios amigos entre los designados, pero prefiero no opinar.¿Dónde le podemos encontrar a partir de ahora?Ahora me toca una etapa dedicada a mi casa: la Universidad Pontificia de Comillas, que me ha dado mucho y a la que le debo mucho. Me dedicaré a mi vicerrectorado y a la secretaría general de la Universidad, que puedo garantizar que no supone menos trabajo del que he tenido hasta ahora.Sufrió el Covid en las primeras semanas de marzo de 2020, en su versión más dura. ¿Le ha quedado alguna secuela?Pues corro entre 40 minutos y una hora diaria. Estoy mejor que antes. Adelgacé y no he vuelto a engordar. Si no lo hubiera pasado tan mal esa noche, hubiera sido perfecto, porque nunca he estado tan en forma. Ahora, fuera de bromas. Tuve mucha suerte. De hecho, un amigo se acaba de morir de Covid. Con 55 años, compañero de colegio. Tremendo. Esto es serio.